YO SOY VARIOS

¿Convéncenos, Saya, de que somos seres multidimensionales?
Digamos que tendríamos “versiones” de nosotros mismos habitando en dimensiones tanto inferiores, como superiores. Yo soy diferentes seres que juntos caminarían hacia la ascensión.
Yo soy un ángel, pero a la vez también un ser oscuro. Hemos de reconocer nuestra doble identidad. Tenemos acceso a los mundos de la luz, pero a la vez a los mundos de la oscuridad. Podemos experimentar un total de nueve dimensiones de conciencia.

¿Cómo uno puede experimentar todo ello?
El que sabe es el cuerpo, no la mente. El que recuerda el pasado, el presente y
el futuro es el cuerpo. Toda la información está en nuestras células.
Súbete al atardecer a una montaña, tírate corriendo por un terraplén y suelta el intelecto. Percibirás como tu cuerpo es pura energía, como tus piernas van solas… Puedes empezar a transformar tu propia energía. Puedes crear lo que desees si has reunido suficiente de ella. Los “nahuales” creaban formas de animales con su energía.

¿Cómo entra en contacto Saya con todas las dimensiones que “yo habito”?
A través del sueño. El sueño es el vínculo hacia lo misterioso que habita en el ser humano. Junto a los sueños tenemos otro fabuloso instrumento que es la ensoñación. Esta implica ir un paso más allá en la experiencia onírica. Se trata de aprender a manejarse conscientemente en medio de los sueños. Cada pensamiento que uno crea en medio del ensueño se convierte en realidad, gracias a la energía disponible. Para ensoñar basta el aprendizaje de unas sencillas técnicas.

¿Pero no habíamos quedado en que ya, en nuestros días las técnicas estaban de
más?
Todo va mucho más acelerado. Lo que a Don Juan le costaba meses, a nosotros nos puede costar ya sólo semanas. En realidad, las técnicas, por lo demás cada vez más sencillas, van dirigidas a que tengamos cada vez más contacto con nuestro propio maestro interior. Se trata de poder afrontar con más fuerza nuestros propios desafíos.

¿Qué ocurre cuando ensoñamos?
Exactamente lo que ocurre en esta realidad tridimensional nuestra: el pensamiento crea realidades. La diferencia es que en otras dimensiones nuestros pensamientos se manifiestan más rápido al no haber tanta densidad. Las puertas que abre la ensoñación son impresionantes. Uno puede regresar al pasado para resolver un problema, recuperar una energía que perdió cuando era niño, hacer las paces con alguien… En la ensoñación también y ese es mi caso se no permite crear realidades. En esa “escuela” formada de acuerdo a mis necesidades, los pleyadianos me han mostrado por ejemplo cómo se hacen los “crop-circles”, me han enseñado la sabiduría del cuerpo… En mi caso no se trata, por lo tanto, de una transmisión telepática de información, si no más bien de una experiencia que yo he vivido.
En el ensueño vuelas con tu cuerpo de luz o cuerpo energético y al haber menos densidad, puedes trasformarte en lo que quieras. Puedes ahí también contactar con tu denominado “animal de poder”.

 Entrevista con Santiago Rubio,  27 de diciembre de 2002   http://www.artegoxo.org/pag871.htm
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