VOLANDO A TRAVÉS DEL ESPEJO

Sueño, Ensueño y Viaje del alma


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SUEÑO LUCIDO, EL VIAJE HACIA LA CONSCIENCIA PURA

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Si es correcta la teoría de que el sueño lúcido no es más que un simple peldaño en el continuo de la consciencia humana, deberíamos entonces plantearnos al menos dos preguntas: ¿Qué es lo que viene después del sueño lúcido?, y ¿por qué debemos esforzamos en tratar de conseguirlo?

La evolución de la consciencia de uno mismo no concluye en la lucidez sino que prosigue hasta un estado de consciencia más sosegado y ecuánime que parece carecer de límites y que ha recibido el nombre de testigo.

Para explorar exhaustivamente este continuo – que abarca de la lucidez hasta el testigo – Gackenbach, Robert Cranson y Charles Alexander se ocuparon de registrar las respectivas experiencias oníricas de cinco grupos de practicantes de meditación y cuatro grupos de control. Su objetivo era el de tratar de determinar las características distintivas del sueño lúcido y del hecho de ser testigo durante el sueño y durante el sueño sin ensueños. Sus conclusiones fueron las siguientes:

” Un sueño lúcido es aquél en el que podemos pensar activamente en el hecho de que estamos soñando.

” Un sueño del que somos testigos es aquél en el que experimentamos un estado de consciencia interior tranquilo y relajado que se halla completamente desvinculado del contenido y del desarrollo de la experiencia onírica.

” El estado de ser testigo de un sueño sin sueños se caracteriza por el hecho de experimentar un estado de consciencia, o de alerta, relajado y sereno.

Veamos ahora algunos ejemplos relativos a cada uno de los tres casos proporcionados por practicantes de meditación.

Sueño lúcido: «Durante un sueño, me di cuenta súbitamente de que podía mantenerme separado del sueño. Entonces comencé a manipular el argumento y los personajes para crear el tipo de situación que deseaba».

Consciencia-testigo en el sueño con sueños: «En ocasiones, independientemente de los contenidos de mi sueño, mi consciencia se halla tan sosegada que termina distanciándose progresivamente de ellos. A veces, sin embargo, sigo incluso atrapado en ellos pero la sensación de paz interior permanece».

Consciencia-testigo en el sueño profundo: «Es una sensación pura de gozo y de expansión infinita. En ese momento, soy consciente de que existo pero también de que carezco de una individualidad separada. Luego, gradualmente, voy tomando consciencia de mi personalidad pero ignoro todo lo relativo a quién, qué, dónde, cuándo, etcétera. Poco a poco, todos estos detalles comienzan a perfilarse con claridad y finalmente termino despertando».

Los investigadores descubrieron que este tipo de fenómenos se presentaban con mayor frecuencia entre los meditadores que entre quienes formaban parte de los grupos de control (que no estaban comprometidos en ningún tipo de práctica meditativa). No obstante, ambos grupos aportaron más testimonios relativos a sueños lúcidos que al estado de consciencia-testigo (tanto en el sueño como en el sueño profundo). Este descubrimiento apoya la hipótesis de que el sueño lúcido resulta de más fácil acceso independientemente del entrenamiento o de las habilidades personales y, por consiguiente, puede ser considerado como un trampolín para acceder a otras experiencias.

Para poder someter a examen los tres estados de conciencia onírica, Gackenbach, Cranson y Alexander estudiaron a un grupo de meditadores avanzados. Hay que decir, en primer lugar, que la sensación de separación era mucho más frecuente en los sueños en los que se manifestaba la consciencia-testigo que en los sueños lúcidos, como si el hecho de ser testigo impusiera una distancia con respecto al sueño o, como dijo un meditador: «El sueño y yo somos dos realidades diferentes».

Otra diferencia importante tenía que ver con las emociones positivas. Aunque los sueños lúcidos presentaban aspectos muy positivos, lo cierto es que aquellos otros en los que el sujeto era testigo del sueño eran todavía más positivos. El sentimiento que acompaña a estos dos últimos estados nos recuerda la noción de «beatitud» – un término, por otra parte, muy utilizado por los sujetos que habían experimentado la consciencia-testigo y que, por el contrario, jamás fue utilizado por quienes habían experimentado sueños lúcidos – de la que nos hablan las religiones orientales. Por otra parte, el posible control sobre los sueños es mucho más frecuente en los sueños lúcidos que en aquellos otros en los que se manifestaba la consciencia-testigo. Es como si, durante la lucidez, la «voluntad» – la capacidad volitiva de nuestro ego individual – pareciera controlar los pensamientos y los deseos mientras que, en el estado de la consciencia-testigo, por el contrario, nos sintiéramos completamente plenos y no tuviéramos el menor deseo de involucrarnos en el sueño.

Gackenbach y Alexander han diseñado (al mismo tiempo que otros investigadores) un experimento para comprobar si existe alguna diferencia fisiológica entre los sueños lúcidos estudiados por LaBerge, por ejemplo, y una persona, practicante avanzado de meditación trascendental, que afirmaba permanecer en el estado de la consciencia-testigo en todo momento, incluido el período de sueño profundo.

Tal como se esperaba, esta persona era capaz de indicar que estaba soñando y, al igual que ocurre con otros soñadores lúcidos, su latido cardíaco y su ritmo respiratorio aumentaron en el mismo momento en que comenzaba a emitir señales a través de ciertos movimientos oculares . Sin embargo, a diferencia de otros soñadores lúcidos, estos signos de actividad física desaparecían súbitamente una vez que la señal ocular se había producido. Los investigadores llegaron a la conclusión de que «el estado de alerta relajada de la consciencia trascendental se interrumpía momentáneamente mientras el sujeto estaba ocupado en la tarea de señalización y que, finalizada ésta, el sujeto retornaba rápidamente a un estado de silencio, alerta y baja actividad fisiológica». No obstante, éste fue un estudio realizado sobre un solo sujeto y sería necesario replicar el experimento con un grupo más nutrido de meditadores avanzados.

Todos estos descubrimientos parecen confirmar la hipótesis de que realmente existe algún tipo de continuidad en nuestra consciencia durante la noche y que dicha continuidad se inicia con la lucidez, prosigue con la consciencia-testigo durante el sueño y concluye en el estado de consciencia-testigo del sueño profundo. Por otra parte, esta teoría de la continuidad de la consciencia concuerda perfectamente con la noción vedántica de que la consciencia pura constituye el fundamento del trabajo para el desarrollo de los estados superiores de consciencia y de la iluminación. «Según el Maharashi – explica Alexander – la “consciencia cósmica” no es sino la capacidad para mantener la conciencia pura durante las veinticuatro horas del día a través de la vigilia, el sueño y el sueño profundo.»

Jayne Gackenbach y Jane Bosveld. Control your dream


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EL GUARDIAN DE LOS SUEÑOS


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EL QUINTO ACUERDO

como siempre, genial Miguel Ruiz.


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TU REFLEJO BRILLA

Wirikuta. Urbasa

El yo y el Otro Yo
Este mundo en el que vivimos (el Tonal del yo) es una proyección del ser que somos en el Ensueño y en el Silencio (el Nagual del Otro Yo). Es decir que somos soñados más que soñadores, que lo sutil (la 4ª y 5ªD) influye sobre lo más denso (3ª y 4ªD), y que aquí están las preguntas y allí las respuestas frente a cualquier cuestión que nos planteemos en la vida. Entre los dos mundos hay una barrera de fuego que podemos llamar el Muro de niebla.
El yo se encuentra a esta lado de la barrera, donde prevalece la mente implantada por seres foráneos que controlan nuestra vida (llena de miedo y de agresividad) y que son predadores de nuestra energía (el brillo de la Conciencia). Cualquier energía que proyectemos mentalmente dando poder a un ser externo al Yo Soy (dioses, maestros ascendidos, ángeles, vírgenes, gurús, artistas o deportistas) alimenta a estas entidades que nos fagocitan, hasta el punto de que acabamos siendo como ganado al que reúnen en grandes ciudades para sacrificarlo en sus fiestas privadas. Por ello nada real puede suceder en nuestra vida interna mientras no hayamos silenciado la mente ordinaria. Los niños están rodeados de una burbuja brillante de energía hasta los cuatro años y atraen todas las miradas, pero poco después la mente se activa y van perdiéndola, hasta el punto que como adultos solo retienen un poco de su brillo en la planta de los pies, casi insuficiente para sentir su vínculo con la madre Tierra.
El Otro Yo es lo que eres cuando atraviesas la barrera. Se encuentra al final del Túnel de Eternidad o del Ojo de Shiva, la corona de santidad de las religiones. No es otro yo, sino aquello luminoso en lo que se convierte el yo al pasar al Otro lado del espejo. Aquí eres el yo, allí eres el Otro Yo, pero no existe nada como aquí y allí, tan solo la simultaneidad del ahora, el instante sin tiempo. Ese Gemelo precioso o Doble luminoso conoce todas las soluciones, pero tu solo coleccionas interrogantes y te cuestionas cada pequeña cosa que sucede en tu vida. A pesar de esto, la continuidad de la Conciencia se mantiene, ella es el yo y el Otro Yo, y más aún. Allí la Palabra/pensamiento es poder y se cumple siempre de forma inmediata (flotar, comprender, atravesar el tiempo y el espacio, amar, aunque sin excluir todos los aspectos negativos que puedas imaginar). Tu temor crea un fantasma o un enemigo en un nanosegundo, sientes dolor o te angustias en cuando se levanta una pequeña duda sobre tu identidad divina. Y es un mundo rebosante de Sentimiento. Tanto que los hombres en sus sueños (lo masculino abre la puerta de las diferentes dimensiones) temen esa frecuencia emocional y se agitan mucho (a nivel cardíaco por ejemplo), experimentando la nostalgia, la tristeza o la fusión con todo como un peligro a su integridad. Mientras que las mujeres (lo femenino ha de seguir a lo masculino) una vez que están dentro lo viven con mucha conciencia y se mantienen en ese estado con mucha más tranquilidad.
Es necesario que seas capaz de crear una Conciencia Testigo (el Observador no implicado) que te mantenga fuera de la identificación con los objetos, personas y situaciones de la vida diaria (que logres salir del yo ordinario y de la mente parásita). Pero también has de conseguir mantenerte como Testigo ante la manifestación inconsciente de los sueños (en el permanente flujo de cambio del nagual), y ser capaz rastrearlos sin ser arrastrado por ellos. Es así como lograrás ser libre de las dos atenciones, ambas complementarias y parciales, para alcanzar la totalidad del Ser. Sin la experiencia del Otro Yo siempre serás un muñeco en manos de los que conducen la matrix holográmica en la que vives. Para que todo se armonice adecuadamente has de aligerar primero tu relación con la personalidad que crees ser (orgullo, importancia personal, miedo, pensamientos limitativos, creencias y emociones). Y recuerda, si tienes que elegir entre los dos mundos, elige la integridad y la impecabilidad del tonal, y deja el nagual para más adelante (especialmente si, por falta de guía a tu lado, sufres una crisis mental cuando conectas con los dos mundos al mismo tiempo). Sólo cuando tu vida se haya vuelto ligera y transparente tu yo transmitirá estructura a tu Otro Yo, y éste teñirá con los colores de la magia tus relaciones cotidianas. Aquí todo está separado e inamovible y allí todo esta unido y en cambio continuo, por eso tienes que poner un poco de simetría estructurada en el Caos del nagual, y añadir un poco de encantamiento mágico en el Orden del tonal.

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LA CONTINUIDAD DE LA CONCIENCIA

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“Me habéis oído decir que somos tan responsables de lo que hacemos en sueños como de lo que hacemos en vigila, aunque ambos mundos son ilusorios frente al estado de Pura Conciencia sin pensamientos. La pregunta es ¿existe una continuidad de la conciencia que pueda manifestarse de manera entendible? ¿Es posible no desconectar la Conciencia a lo largo de las 24h del día? Este es un tema esencial de los textos y enseñanzas tradicionales del Yoga hindú (además del Samkhya y el Vedanta), y voy a filtrarlo para que seas consciente del objetivo que tienes que alcanzar en el camino espiritual. Aunque ya comprenderás que los timoratos que no son capaces de detener temporalmente sus procesos mentales ordinarios ni de atreverse con las emociones fuertes, no tienen cabida en esta aventura… Vamos allá.

 La primera comprensión importante es quetanto en vigilia como en sueños has de alcanzar un estado de conciencia acrecentada. Un despertar lúcido a la presencia del instante, estés en el escenario que estés y viviendo la experiencia que te toque vivir en ese momento (en lo cotidiano o dormido). Es lo que llamamos Sueño Lúcido o estar despierto en medio de un sueño, es decir en la conciencia de que estás soñando. Así podemos comenzar a describir una línea de continuidad entre:

  1. 1- la Conciencia de vigilia (Jagrata) donde se manifiesta el sentido del yo, que llega hasta el ser Testigo de los procesos mentales en meditación (a la conciencia testigo se la llama en yoga Sakshi).
  2. 2- la lucidez del Sueño consciente con ensueños (Savapna donde existe la conciencia de los pensamientos, pero no del yo). Se trata del despertar en medio de un sueño, mientras el argumento inconsciente continúa, pero tu eres consciente de que estás despierto, y puedes comenzar con el trabajo propio de la ensoñación… Y mejor aún se trata de dormir sin perder la Conciencia, centrándonos en Chidakhasha, el espacio de la conciencia y atravesando lúcidamente el Muro de niebla.
  3. 3- De este estado pasarás súbitamente a convertirte en Testigo no implicado de los procesos del sueño (serás un Shiva –una Shakti- en el estado de Susupti), ajeno a sus contenidos y en un estado de paz interna. Vivirás un proceso de total desidentificación con los contenidos del sueño, y progresivamente dejarás de vivir los sueños, desaparecerán los pensamientos, para entrar en el Vacío consciente.
  4. 4- Y el último estado es ser Testigo de un sueño sin sueños (Turiya, el cuarto estado). En la filosofía hindú, turiya es la experiencia de la conciencia pura. Es el fondo que subyace y trasciende los tres estados comunes de conciencia de la conciencia de vigilia, sueño y sueño sin sueños. Es Sat-chit-ananda; paz, conciencia y beatitud. Otra designación del Nirvikalpa Samadhi. El Yo se vuelve universal, se expande sin límite y alcanza el tiempo de la simultaneidad de todo lo creado Ahora. Yo Soy se ha vuelto No Soy, y te disuelves en el universo entero. Es la plenitud total y no controlas nada.

Así pues, si que podemos trazar una línea evolutiva en la transformación de la conciencia ordinaria hasta convertirse en Conciencia Cósmica, y no sólo como si recitáramos un poema abstracto e incomprensible incluso para los que siguen un trabajo interno y están abierto a lo espiritual. Se trata de algo que hemos de tener siempre claro,. El humilde camino que comienza por deshacer ladrillo a ladrillo las emociones negativas y los pensamientos limitativos que llevamos en la mochila, disolver las rutinas y desconectar las creencias sobre el bien y el mal, tiene un sendero bien marcado hacia la libertad del Ser que atraviesa la conciencia nocturna. Un camino que da sus primeros y torpes pasos en los sueños lúcidos (volar, alcanzar un lugar de poder, compartir con otros ensoñadores), que avanza con el estado de Observador de los propios sueños (como en la recapitulación del tonal tenemos que estar en el recuerdo y también por encima y fuera de él, observándolo y limpiándolo), y de Conciencia testigo del Sueño sin sueños, para perfeccionarse en el estado de Samadhi sin soporte o Turiya, la Pura Conciencia divina, que otorga la capacidad para mantenerse en todo momento, de día y de noche, enchufado a la red universal del espíritu.”

Emilio Fiel

Publicado http://www.emiliofiel.com